Un divertido chicle de fresa de estilo retro que presenta al icónico Félix el Gato en colores llamativos y clásicos. Este divertido producto de antaño ofrece una explosión sencilla y dulce de sabor a fresa con ese inconfundible encanto de los dulces japoneses de la vieja escuela. Ligero, masticable e instantáneamente nostálgico.
¡Ideal para los fans de Félix, coleccionistas o cualquiera que busque aperitivos japoneses únicos!